Origen del Alfabeto, historia, desarrollo, inicios y clasificación

La palabra Alfabeto proviene del de origen griego formada a partir de alpha y beta, nombre de las dos primeras letras de su abecedario, y se define como una serie de signos escritos que se combinan para formar todas las palabras posibles de una lengua dada. El origen del alfabeto se cree que comenzó en el antiguo Egipto, cuando la escritura tenía ya más de un milenio de existencia. El primer alfabeto que se conoce surgió alrededor del año 2000 aC, y se deriva de una adaptación alfabética de los jeroglíficos egipcios. Hoy, casi todos los alfabetos del mundo descienden directamente de este primer alfabeto, o se inspiraron en su diseño.

El alfabeto trata de representar cada sonido por medio de un solo signo, lo que se consigue pocas veces, excepción hecha del coreano y, en menor grado, de los silabarios japoneses. Los alfabetos son algo distinto a los silabarios, pictogramas e ideogramas. En un silabario un solo signo representa una sílaba (secuencia de fonemas, entre dos y cuatro, que se emiten sin pausa). Por ejemplo, el japonés posee dos silabarios completos —el hiragana y el katakana— inventados para complementar los caracteres que poseían de origen chino.

Un sistema pictográfico representa por medio de dibujos los objetos que así lo permiten; por ejemplo, el dibujo de un sol significa la palabra sol. Un sistema ideográfico emplea la combinación de varios pictogramas para representar lo que no se puede dibujar, como las ideas y los verbos de significación abstracta. Así si se combinan los pictogramas chinos sol y árbol representan la palabra del punto cardinal Este. Casi todos los alfabetos poseen entre veinte y treinta signos, aunque el rokotas, de las islas Salomón, sólo contiene once letras, mientras que el khmer cuenta nada menos que con setenta y cuatro letras.

Primeros Indicios 

Los primeros sistemas de escritura son de carácter pictográfico, ideográfico o una combinación de ambos. Entre éstos están la escritura cuneiforme de los babilonios y los asirios, la escritura jeroglífica de los egipcios, los símbolos de la escritura china, japonesa y los pictogramas de los mayas. Lo que distingue a estos sistemas de un silabario o de un alfabeto es que en éstos el signo deja de representar un objeto o una idea y pasa a representar un sonido. Normalmente, el sonido que representa es el del sonido inicial de la palabra hablada indicada por el pictograma original. Así en el semítico temprano, un pictograma que representaba una casa, pasó a ser la escritura de la b, primera letra de la palabra beth, que es como se decía casa en esta lengua. El símbolo primero significó casa, luego la idea del sonido b y más tarde es la letra b, tal y como ha llegado al alfabeto del español.

Hacia el año 2700 aC los antiguos egipcios habían desarrollado un conjunto de 23 signos jeroglíficos para representar las consonantes de su lengua. Estos glifos se utilizaban como guías de pronunciación de logogramas, para escribir las terminaciones gramaticales, y, más tarde, para transcribir las palabras y nombres extranjeros. Sin embargo, el sistema no se utilizó de forma consistente para la escritura puramente alfabética, presumiblemente debido a un fuerte apego cultural a la compleja escritura egipcia.

La primera escritura puramente alfabética se cree que se desarrolló alrededor del año 1850 a. C. por obreros semitas establecidos en el Sinaí, dándole a los glifos egipcios valores fonéticos de su lengua semítica. Durante los cinco siglos siguientes, esta escritura se extendió hacia el norte, y todos los alfabetos posteriores en todo el mundo descienden de ella, o han sido inspirados por alguno de sus descendientes.

Esta escritura proto-sinaítica redefinió algunos jeroglíficos egipcios con valores consonánticos sobre la base de sus traducciones al semítico. Así, por ejemplo, el jeroglífico per («casa» en egipcio) pasó a ser bayt («casa» en semítico). Esta escritura se utilizó sólo esporádicamente, y conservó su carácter pictográfico, durante medio milenio, hasta que se adoptó para uso gubernamental en Canaán.

Los primeros estados cananeos que hicieron amplio uso del alfabeto fueron las ciudades estado fenicias, y por eso se llama fenicio a las sucesivas versiones de esta escritura cananea. Las ciudades fenicias eran estados marítimos en el centro de una vasta red comercial, y pronto el alfabeto fenicio se difundió por todo el Mediterráneo.

Alfabeto del semítico septentrional

Por lo general se admite que es el primer alfabeto conocido. Surgió en lo que hoy es Siria y Palestina entre el 1700 a.C. y el 1500 a.C. Aparece como una combinación de los símbolos cuneiformes y jeroglíficos; algunos signos podrían proceder de otros sistemas emparentados con ellos como la escritura cretense e hitita. El alfabeto semítico sólo tenía 22 consonantes. Los sonidos de las vocales había que sobreentenderlos porque estaban predeterminados. Los alfabetos hebreo, árabe y fenicio tienen este origen y en la actualidad tanto el alfabeto hebreo, que posee 22 caracteres, como el árabe, que posee 28, están basados en este modelo, por lo que carecen de representación para sus vocales, que se pueden indicar por medio de unos puntos y rayas que se colocan encima, debajo o junto a la consonante. La escritura se realiza de derecha a izquierda.

Muchos estudios llegan a la conclusión de que en torno al año 1000 a.C. habían aparecido cuatro ramas derivadas del alfabeto semítico septentrional: la escritura semítica meridional, la cananea, la aramea y la griega. Sin embargo, otros estudios establecen que la escritura semítica meridional y la septentrional tienen un origen común, antecedente de las dos. El semítico meridional ha sido el antecedente de los alfabetos de las lenguas ya desaparecidas que se hablaron en la península de Arabia, y de las actuales lenguas de Etiopía. La escritura cananea se escindió en dos tipos y dio lugar a la escritura más antigua del hebreo y el fenicio, mientras la escritura aramea tuvo una enorme importancia porque sirvió de base a otros alfabetos semíticos y no semíticos utilizados por las lenguas de Asia occidental. El grupo no semítico ha servido para la aparición de los alfabetos de todas las lenguas de la India, en tanto que del alfabeto semítico procede el alfabeto hebreo de caracteres rectangulares, que sustituyó al antiguo y se convirtió en el prototipo de la escritura hebrea moderna.

Alfabeto Griego y romano

Entre los años 1000 y 900 a.C. los griegos habían adoptado la variante fenicia del alfabeto semítico y a sus 22 consonantes habían añadido dos signos (en algunos dialectos varios signos más), sin contar unos caracteres con los que representaron las vocales. Después del año 500 a.C. el griego ya se escribía de izquierda a derecha. Su alfabeto se difundió por todo el mundo mediterráneo y de él surgen otras escrituras como la etrusca, osca, umbra y romana. Como consecuencia de las conquistas del Imperio romano y de la difusión del latín, su alfabeto se convirtió en el básico de todas las lenguas europeas occidentales. A veces se denomina también alfabeto latino.

En el siglo VIII aC los griegos ya habían adoptado el alfabeto fenicio y lo habían adaptado a su propia lengua, creando así el primer alfabeto “auténtico”, en el que las vocales tienen la misma importancia que las consonantes. Todos los nombres de las letras del alfabeto fenicio empezaban por consonantes, asignándose así a cada letra el valor de dicha consonante, lo que se conoce como principio acrofónico.

Los griegos usaron para las vocales algunas de las letras fenicias que representan consonantes que no se usaban en griego. Por ejemplo, los griegos no tenían ni la consonante glotal / / ni la aspirada /h/, por lo que las ʔ letras fenicias ‘alep y he pasaron a ser las letras griegas Α (alfa) y Ε (epsilon), y las usaron para las vocales /a/ y /e/ en vez de para las consonantes originales. Como este procedimiento sólo proporcionó cinco o seis (según el dialecto) de los doce vocales griegas, los griegos con el tiempo crearon dígrafos y otras modificaciones, tales como ει, ου, y ω (omega).

Se desarrollaron unas cuentas variedades del alfabeto griego. Una, conocida como griego occidental o calcídico, se utilizó al oeste de Atenas y en el sur de Italia. La otra variante, conocida como griego oriental, se utilizó en Asia Menor. Los atenienses (aprox. 400 AC), adoptaron esta última variante y al cabo de un tiempo fueron initados por el resto del mundo helénico. Después de probar escribir la escritura de derecha a izquierda, los griegos optaron finalmente por escribir de izquierda a derecha, a diferencia de los fenicios, que escribían de derecha a izquierda. El griego es a su vez el origen de todos los alfabetos modernos de Europa. El alfabeto de los primitivos dialectos griegos occidentales, donde la letra Η (eta) siguió siendo /h/, dio lugar a los alfabetos etrusco y latino. En los dialectos orientales griegos, que no tenían /h/, H pasó a representar una vocal, y sigue siendo una vocal en griego moderno y en todos los otros alfabetos derivados de las variantes orientales: el glagolítico, el cirílico, el armenio, y el gótico (que utiliza letras tanto griegas como latinas).

Alfabeto cirílico

Hacia el año 860 d.C. unos religiosos griegos que vivían en Constantinopla evangelizaron a los eslavos e idearon un sistema de escritura conocido como alfabeto cirílico, nombre tomado de uno de sus creadores, san Cirilo, apóstol de los eslavos. Procede este alfabeto, como el romano, del griego y la escritura del siglo IX toma como base el estilo uncial. No obstante, para reproducir determinados sonidos que existían en el eslavo se crearon algunos caracteres que no existían en griego. Las variantes del alfabeto cirílico son las escrituras que corresponden al ruso, ucraniano, serbio y búlgaro, pero no así al caso polaco, checo, eslovaco o esloveno, que se escriben en caracteres procedentes del alfabeto romano. Peculiar es el caso de una lengua de los Balcanes, que los serbios escriben en caracteres cirílicos y los croatas lo hacen en caracteres latinos.

Alfabeto árabe

También tiene su origen en el semítico y quizá surgiera en torno al siglo IV de nuestra era. Lo emplearon las lenguas persa y urdu, y es a su vez la escritura que utiliza todo el mundo islámico: Oriente Próximo, algunos países asiáticos, africanos y del sur de Europa. El árabe se escribe con dos modalidades, la cúfica, de tipos más rígidos, delineados y fijos, que se atestigua hacia finales del siglo VII, y la násquica, forma cursiva, antecedente de la escritura árabe moderna. Prácticamente carece de vocales, como el alfabeto hebreo: de las 28 letras que posee, únicamente tres se emplean para las vocales largas; las demás vocales se representan por medio de marcas diacríticas. La cuestión que se plantea consiste en saber si los diversos alfabetos de la India y los del Sureste asiático proceden del alfabeto semítico, o si por el contrario se trata de formas autónomas. Uno de los más interesantes y difundidos, el devanagárico, en el que se escribe el sánscrito y otras lenguas de la India, es una combinación ingeniosa entre silabario y alfabeto. Sea cual sea el origen del alfabeto devanagárico, lo que parece claro es que ha sido el antecedente de otras escrituras como el tamil, el bengalí, el telugu, el cingalés, el birmano, y el siamés o taí.

Alfabetos artificiales

La mayoría de los alfabetos de los que trata el presente artículo son formas que proceden de otros más antiguos. Sin embargo, existen otros que han sido creados para proporcionar un mecanismo gráfico a los pueblos cuya lengua no tenía forma escrita; en ese caso no son evoluciones propias, sino que aceptan alfabetos de origen foráneo. Ése es el caso del armenio, cuyo alfabeto, inventado por san Mesrob en el año 405, todavía está vigente. Otro caso es el silabario del cherokee inventado en 1820 por el jefe indio Secuoya. Algo después los misioneros crearon también, para las lenguas indígenas del noroeste americano, otros silabarios cuyo origen era el alfabeto romano y el cirílico.

El alfabeto latino

En general se considera que los etruscos adoptaron en el siglo VII AC la variante occidental del alfabeto griego usada en Cumas, una colonia griega del sur de Italia. En el siglo V AC, los latinos adoptaron 21 de las 26 letras etruscas originales.

Los latinos adaptaron la letra etrusca F, que se pronunciaba /w/, dándole el sonido /f/, y la S etrusca, que tenía tres líneas en zigzag, la curvaron, dando lugar a la moderna S. Estos cambios produjeron el primer alfabeto latino: A B C D E F Z H I K L M N O P Q R S T V X

  • C representaba / / ɡ
  • I representaba /i/ y /j/.
  • V representaba tanto /u/ y /w/.

En el alfabeto latino, C, K y Q se podían usar para escribir tanto el sonido /k/ como el sonido /g/; los romanos pronto modificaron por la letra C para hacer G, colocándola en el séptimo lugar, donde estaba la Z (que se suprimió), para mantener la gematría (la secuencia numérica del alfabeto).

Tras la conquista de Grecia en el siglo I a. C., los romanos empezaron a tomar muchas palabras del griego, por lo que tuvieron que volver a adaptar su alfabeto para escribir estas palabras. Del alfabeto griego oriental tomaron la Y y la Z, que se añadieron al final del alfabeto. Ahora, el nuevo alfabeto latino contenía las siguientes letras: A B C D E F G H I K L M N O P Q R S T V X Y Z

Que se haya adoptado el alfabeto latino para escribir tantas lenguas es resultado directo de la cristianización de Europa Occidental. La distribución del alfabeto griego y de su derivado el cirílico corresponde a la esfera de influencia de la Iglesia Ortodoxa, ya que Cirilo (827 a 69 d.C) fue un misionero griego que convirtió a los eslavos. A día de hoy, la división entre la Roma católica y la Constantinopla ortodoxa pasa por la zona de la antes conocido como lengua serbo-croata, ya que los croatas católicos utilizan el alfabeto latino, y los serbios ortodoxos el cirílico.

Los anglosajones comenzaron a usar el alfabeto latino para escribir el Inglés Antiguo desde el momento en que se convirtieron al cristianismo, como resultado de la misión de Agustín de Canterbury misión en Gran Bretaña en el siglo VI. Dado que la runa wen ( ), que se utilizó al principio para representar el Ƿ sonido /w/ parecía una P estrecha y triangular, era fácil de confundirla con una P real, de forma que el sonido /w/ comenzó a escribirse con una doble U. Como la U por aquel entonces se escribía V, la doble V acabó siendo W. Esta nueva letra se colocó en el alfabeto detrás de V.

La U se desarrolló cuando la gente comenzó a utilizar la U redondeada para referirse a la vocal u y la V puntiaguda para referirse a la consonante V. J comenzó como una variante de I, que añadía una larga cola a la I final de una serie. La gente empezó a usar la J para el valor consonántico y la I para vocal ya desde el siglo XV, y acabó siendo plenamente aceptado hacia mediados del siglo XVII.

Modificaciones de los alfabetos

Cualquier alfabeto sufre modificaciones a lo largo del tiempo por el empleo que de él hacen sus usuarios. Ello es especialmente claro respecto al número de caracteres y de marcas diacríticas que necesita, como los acentos, tildes o puntos y que combina con los ya existentes para expresar las modificaciones de los sonidos en diferentes periodos históricos. Por ejemplo, la letra c en francés, portugués y turco se combina con una marca diacrítica que se llama cedilla ç para representar una s predorsal sorda ante a, o, en portugués y francés.

Esta letra también existió en español, pero hoy ha desaparecido porque no existe el sonido; en tanto que en turco la ç tiene un sonido próximo a la ch del español, combinación que se emplea en esta última lengua a partir del siglo XV para el fonema alveolar africado sordo /c/. La letra ñ es una combinación surgida de la escritura cursiva en la edad media como abreviatura de dos n seguidas, que representaban el sonido que hoy tiene esa letra. Otras lenguas mantienen para ese mismo sonido escrituras diferentes, como ny para el catalán y el provenzal, nh para el gallego y el portugués, gn para el francés y el italiano, por citar algunos casos próximos al español. No siempre la misma letra representa el mismo sonido, pues, aunque los alfabetos tengan un origen similar (el romano en el caso de los ejemplos que acaban de citarse), las lenguas han evolucionado en su uso oral más rápidamente que en la escritura, puesto que ésta es más conservadora. Las divergencias profundas entre la lengua escrita y la oral han impulsado en muchos casos la reforma de la escritura.

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